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Primeras Edades

Primeras Edades

Los orígenes del poblamiento prehistórico se remontan según la arqueología al Paleolítico Inferior. La acción humana pasada ha ido dejando restos materiales indicadores de sus formas de vida. En Coto Correa, en la zona de las Chapas, se han encontrado varios utensilios líticos de adscripción al Paleolítico Inferior, así como otros útiles de época del calcolítico y del bronce final.

Del Paleolítico Medio hay constancia de elementos arqueológicos en los abrigos de Puerto Rico y las pinturas de la cueva de Pecho Redondo, estos abrigos y otros a pie de monte se siguen utilizando durante el Neolítico marcando así una continuidad en el aprovechamiento de recursos y hábitat durante todo el periodo prehistórico.

En la Edad del Cobre se iniciará la explotación de diversos minerales lo que conlleva la ocupación de puntos más estratégicos como el Lomo del Espartal.

En cambio los primeros asentamientos proceden de concentraciones humanas en torno a los ríos Guadaiza y Verde en las zonas de Cerro Colorao y Torrón. Poblaciones bien articuladas en el terreno y preparadas para recibir los influjos de los comerciantes llegados desde el Oriente Mediterráneo.

Hace 2.700 años los fenicios se establecieron en estas costas, en Río Real y en la zona de las Chapas, iniciando una actividad económica basada en los intercambios con las poblaciones autóctonas y en la producción de salazones de pescado, elemento fundamental de la prosperidad de los siglos siguientes. Los romanos reforzarán esta explotación, sobre todo del garum, salsa que se exportaría por todo el Imperio. Los asentamientos romanos más importantes los encontramos junto al arroyo del Chopo y Río Verde, donde se encuentran restos de unas termas, de una basílica paleocristiana y pavimentos de mosaicos que podrían pertenecer a una población denominada Salduba. Sobre los restos de otro asentamiento romano, posiblemente Cilniana, se construye hace 1.000 años una fortaleza musulmana que dará origen al nacimiento de lo que hoy denominamos Casco Antiguo de Marbella

Tierra fronteriza

Tierra fronteriza

La documentación, tanto arqueológica como textual sobre la el proceso de islamización e invasión árabe en Marbella son bastante confusas. La llegada de los musulmanes supuso el definitivo abandono de los asentamientos costeros y favoreció la creación de estructuras defensivas en altura como es el caso de Cerro Torrón, Alicates o Nagüeles. Al abrigo de estas fortificaciones denominadas husun surgieron concentraciones de población campesina. Desde el punto de vista espacial la dispersión de la población junto a estos refugios en altura, configura un orden político- económico feudal caracterizado por su autonomía y por dar respuestas a las inquietudes defensivas más que a la organización de la producción y la creación de riqueza.

Este modelo de emplazamientos y división administrativa se extenderá a lo largo de la Edad Media dando lugar a la denominada Tierra de Marbella, en la que existe una red de poblados campesinos, denominados alquerías, como Tramores o Daídin cuyos vínculos sociales y económicos permanecerán durante los siglos de dominación árabe.

Esta etapa, escasa en cuanto a registros arqueológicos y documentales, finaliza a fines del siglo IX con la construcción del castillo alcazaba de Marbella. Obedece, entre otros propósitos, al control y organización económico-administrativa de este territorio.

Junto a esta fortificación, la formación de la madina dará coherencia a este territorio, ahora sí, referenciada con claridad en las fuentes islámicas. En este tiempo se erigió en uno de los pueblos más importantes de la Cora de Raya, cuyos límites se correspondían más o menos con la actual provincia de Málaga.

La fortificación jugará un papel destacado en las pugnas musulmanas por el estrecho de Gibraltar; primero, como posesión del protectorado meriní sobre esta área y, después, como villa fortificada granadina en el extremo occidental de su reino.

En estos siglos se fijan las líneas del desarrollo urbano de Marbella. La configuración del espacio urbano nazarí respondía al modelo de ciudad clásica de al-Andalus en tanto que su espacio se organiza a partir de tres elementos fundamentales: ciudad o madina amurallada, la alcazaba como centro de poder y una zona de expansión extramuros constituida por los arrabales. El núcleo central o madina se corresponde con lo que hoy conocemos como Casco Histórico.

En junio de 1485, Marbella fue tomada por los Reyes Católicos, la ciudad recibió a los nuevos repobladores o colonizadores despidiendo a buena parte de la población islámica.

La edad moderna

La edad moderna

La conquista de la ciudad por los RRCC, en de junio de 1485, y su incorporación a la Corona de Castilla marca el nacimiento de la Marbella cristiana. La nueva situación supuso una pronta y radical transformación del cuerpo social de la ciudad, al ser obligados los musulmanes a abandonar sus casas, y el inicio de significativas transformaciones de la red viaria y del espacio público de la ciudad intramuros, como era la construcción de la Plaza de los Naranjos, uno de los espacios más significativos de la nueva sociedad en respuesta al desarrollo económico del período. Durante todo el siglo XVI el espacio urbano seguirá experimentando cambios en su fisonomía fruto de un cúmulo de transformaciones arquitectónicas y urbanas que irán adaptando la ciudad a los nuevos patrones religiosos y sociales, como muestran la construcción del hospital San Juan de Dios, la Casa Bazán o el Convento de la Trinidad.

Marbella seguirá sufriendo las dificultades de ser tierra fronteriza lo que generaba una ambiente general de miedo ante las constantes incursiones de piratas turcos y moros. La construcción de las torres almenaras difuminadas por la costa supuso una mejoría defensiva y la vertebración del territorio. El sistema defensivo se completó en el siglo XVIII con la construcción del Fuerte de San Luís y la Batería del Lance de las Cañas.

El siglo XVII fue una época próspera. Las exportaciones de pasas y vinos permitieron que Marbella se convirtiera en un importante núcleo exportador, a lo que hay que sumar el desarrollo de una prometedora industria del azúcar.

Marbella comenzará su perfil urbano en el siglo XVIII. Las murallas serán derribadas o embutidas por nuevas construcciones que albergarán a una población en crecimiento a pesar de las recurrentes catástrofes naturales y demográficas. La ciudad supera el marco de seguridad de sus murallas extendiéndose hacia levante, creando el germen del conocido como El Barrio. Al sur, la construcción de la Alameda se convertirá en el símbolo de los nuevos tiempos marcados por la prosperidad dando una nueva configuración al ámbito urbano.

El siglo XIX estuvo marcado por la presencia de varios factores negativos que permitieron la continuidad de un sistema económico, social y demográfico propio del Antiguo Régimen. La revitalización del cultivo y fabricación de la caña de azúcar y la iniciativa pionera y exitosa de las ferrerías de Río Verde, protagonistas en el proceso industrializador del país, tuvieron un carácter coyuntural y no pudieron revertir el modelo existente.

La decadencia de estas industrias en los años sesenta coincidirá con uno de los sucesos más importantes que jalonan este siglo: la creación de la colonia agrícola de San Pedro Alcántara.

El siglo XX y la transformación

El siglo XX y la transformación

Las persistentes crisis que se habían sucedido durante el siglo XIX prosiguen durante las primeras décadas del siglo XX. En cuanto a la economía, la recesión se aprecia en el desmantelamiento de la infraestructura industrial de la caña de la azúcar (Ingenios) y en el mínimo beneficio económico para la ciudad que suponía la extracción minera en manos de empresas extranjeras. Todo ello en el marco de una sociedad ruralizada en el que buena parte de la propiedad de la tierra se encontraba distribuida en latifundios. El resultado era un modelo social y económico cuyas características recordaba a tiempos pretéritos y que tuvo, entre otras consecuencias, el descenso progresivo de la población hasta mediados de siglo en el que se alcanzó una cifra algo superior a los 10.000 habitantes y, como en toda Andalucía, el papel hegemónico en la vida política de una reducida oligarquía. Sin visos de cambio, los aires progresistas impulsados durante la República chocaron con el estancamiento estructural del modelo económico y las actitudes inmovilistas de una parte de la sociedad, cuyas consecuencias generaron desorden político, movimientos sindicalistas y finalmente, violencia anticlerical y represiones durante la guerra civil.

Pasadas las primeras décadas del régimen franquista, Marbella ve como proyectos demandados históricamente se hacen realidad. La construcción de la presa de la Concepción, del Puerto Pesquero o escuelas públicas venían a superar importantes déficits existentes en la ciudad. Mientras, la iniciativa local y la inestimable aportación de empresarios como Ricardo Soriano y Alfonso de Hohenlohe permitían vislumbrar un futuro prometedor en la emergente carrera de la industria turística. En esos años la ciudad será testigo de la visita de relevantes personalidades del mundo del cine y del arte. Fundamental en este despegue económico será el proyecto de José Banús, convirtiéndose Puerto Banús en la imagen internacional del fenómeno cultural y de masas que suponía el turismo.

Marbella es hoy un enclave turístico mundial de primer orden. La llegada de la democracia, el crecimiento económico y el desarrollo urbanístico la ha convertido en la ciudad de referencia de la Costa del Sol con una población censada que ronda los 150.000 habitantes. Todo ello ha supuesto una profunda transformación de la ciudad cimentando una Marbella moderna, acogedora, emprendedora y culta.

Casco Histórico de Marbella

Casco Histórico de Marbella

El Casco Antiguo de Marbella conserva las huellas de un proceso histórico tan interesante como dilatado en el tiempo.

Aunque no faltan datos para suponer la existencia de un asentamiento anterior, sus orígenes podrían remontarse a los primeros siglos de la dominación romana. Para estos momentos, existen abundantes indicios, siendo los más recurrentes la presencia de varios capiteles en la construcción de una de las torres de la alcazaba medieval en la línea de la calle Trinidad.

Al margen de esta cuestión, se puede afirmar que el actual Casco Histórico es consecuencia del establecimiento y evolución de un asentamiento musulmán, hecho en el que convergen restos arquitectónicos, vestigios arqueológicos y testimonios de cronistas y viajeros desde el siglo XII en adelante. El origen de este asentamiento, según algunas teorías, se remontaría a mediados del siglo X.

Se trataba de una población encerrada por un cinturón de murallas, cuyo perímetro describe un polígono tendente al óvalo. Partiendo de la alcazaba y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, el trazado de dicho perímetro se aproximaría al circuito que describen las actuales calles Arte, Muro, Alameda, Fortaleza, Huerta Chica, Isaac Peral y Solano.

Con el tiempo las murallas y las torres (en número de veinte) perdieron su función y desaparecieron absorbidas por las construcciones actuales; puntualmente, algunos retazos de dejan ver integrados en el paisaje urbano actual o sobresaliendo por encima de los tejados de las casas de la calle Isaac Peral. Por lo demás, su presencia ha dejado una impronta importante en el mapa urbano, así como en el nombre de algunas calles.

El acceso a la medina se efectuaba por tres puertas o cuatro, según algunos testimonios. De ellas conocemos las que estaban dispuestas en los flancos norte (Puerta de Ronda), sur (Puerta de la Mar) y este (Puerta de Málaga). La impronta de estos accesos en el callejero ha quedado patente en las actuales Plaza del Puente de Ronda, Calle Enrique del Castillo y Calle Mendoza, respectivamente.

A pesar de la escasa información disponible, parece que el espacio urbano se organiza en una serie de barrios y que existieron (y subsisten hoy) algunas vías principales dispuestas para facilitar la conexión entre las diferentes puertas.

En este esquema, la mezquita principal viene a ser una referencia urbanística esencial. Su localización vendría a coincidir con la de la Iglesia de la Encarnación, aunque su orientación debió de ser diferente. En este lugar se administraría la justicia, labor que quedaría a cargo de un cadí.

Un papel esencial en la vida y en la economía de la ciudad debió de jugar el viario que conectaba la Puerta de la Mar, la mezquita principal y la alcazaba; es decir, el lugar por donde accedían las personas y productos que desembarcaban en el litoral marbellí, el centro espiritual de la ciudad y el lugar desde el que se ejercía el poder. Esta circunstancia habría dado lugar a la concentración de la actividad comercial en un sector que vendría a coincidir con las actuales calles San Juan de Dios, Gloria, Misericordia y Carmen, cuyo carácter comercial se ha mantenido a través de los siglos.

En este sector se ubicarían algunos edificios destacados, entre ellos un mesón, unos baños y, posiblemente, una alhóndiga.

Un elemento prominente dentro de la medina era la alcazaba (Castillo de Marbella o Castillo de la Madera), desde la que se ejercía el control político y administrativo. Hoy, sus muros llaman la atención poderosamente en la línea de las actuales calles Trinidad, Salinas - Arte y Portada y su acceso original, dispuesto en recodo, se puede intuir en la actual calle Carmen.

La alcazaba constaba de dos recintos. El bajo se extendía entre las calles Trinidad y el acceso desde calle Arte y pudo estar destinado a alojar una guarnición militar. El alto se extiende al norte del primero, hasta la calle Portada; debió de ser residencia del caid y lugar desde el que se ejercía la administración.

En 1485, la conquista de la ciudad por el ejército de los Reyes Católicos marca el inicio de un periodo de transformaciones en su fisonomía y estructura urbana que va a desembocar en la Marbella que conocemos hoy día.

Entre los principales hitos que marcan esta nueva etapa cabría destacar la construcción de la actual Plaza de los Naranjos.

El origen urbano de este espacio podría remontarse a la Edad Media, funcionando como plaza del mercado. En los primeros años de la conquista se convierte en plaza mayor por la construcción de la casa consistorial. Su forma definitiva resulta de una ampliación en el siglo XVI que debió alterar de forma sustancial el entramado urbano existente hasta entonces.

El nuevo espacio se convierte en centro de poder político y económico, lo que justifica la presencia de edificios como el consistorio, la cárcel y la alhóndiga.

Otras reformas tienen que ver con la construcción de la Iglesia de la Encarnación durante el siglo XVI, en el solar de la antigua mezquita aljama, consagrada por los cristianos tras la conquista. El edificio definitivo, construido sobre los restos del anterior, data de mediados del siglo XVIII y por su envergadura, muy superior a la del resto del caserío, ha sido el principal referente urbano de Marbella hasta la actualidad.

Otras zonas de culto para los musulmanes fueron posteriormente sacralizadas por los repobladores cristianos; es el caso de la Ermita de Santiago, cuya orientación opuesta al urbanismo de la Plaza de los Naranjos es una evidente reminiscencia anterior.

Al mismo tiempo, las donaciones a determinadas órdenes religiosas, suponen la transformación en convento de zonas más o menos amplias de la ciudad medieval. Es el caso del Convento de los Trinitarios Calzados que abarca la parcela delimitada por las Plaza de la Iglesia y las calles Trinidad, Viento y Salinas.

El edificio conventual, construido en el siglo XVI, se halla en la actualidad muy mermado con respecto a sus dimensiones originales, conservándose únicamente uno de los claustros y la Capilla de Santa Catalina, en la confluencia de las calles Salinas y Viento.

Para estos momentos, otra donación de los Reyes Católicos culmina con la creación del Hospital Real de la Misericordia, posteriormente Hospital de San Juan (el hospitalillo) para acoger a personas necesitadas. El edificio original se halla en la actualidad muy reformado, presentándose muy enmascaradas sus partes originales; en su estructura destaca la capilla de San Juan de Dios, construida en la primera mitad del siglo XVI.

Otro edificio destacado es el denominado Hospital Bazán, actual sede del Museo del Grabado Español Contemporáneo, construido a caballo entre los siglos XVI y XVII, por iniciativa de D. Alonso de Bazán, alcaide del castillo y regidor perpetuo de la ciudad y para acoger y asistir a personas menesterosas oriundas de Marbella.

Al igual que el Hospital de San Juan, el edificio ha sido muy reformado, aunque se reconocen perfectamente parte de su estructura interna, la capilla y una magnífica torre-mirador de estilo mudéjar.


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